Chakras o puntos energéticos

A todos nos resulta familiar esta palabra. Seguramente, una inmensa mayoría, aun habiendo escuchado el término, no tiene muy claro de que se trata. Debido a su carácter extrasensorial y al hecho de estar vinculado con otras culturas y creencias basadas en las energías que fluyen a través del cuerpo, existen muchos escépticos al respecto.

Igualmente, a todos nos causa cierta curiosidad y en algún momento de la vida, nos atrae de tal manera que queremos saber más sobre estos puntos energéticos. Desde El árbol de la vida, conocedores de todo lo referente a los Chakras entre otras cuestiones, nos han hablado de los puntos más importantes en los cuales se concentra la energía. Estos puntos aúnan el ser físico, espiritual, emocional y social de cada persona.

Atendiendo a su significado, la palabra chakra en sánscrito, quiere decir círculo o rueda. Por lo tanto, al utilizarla, se hace referencia a los vórtices energéticos de nuestro cuerpo, a través de los que fluye la energía vital. Los principales chakras son siete y cada uno de los mismos esta relacionado directamente con un aspecto de nuestro ser. De esta manera, cada uno de ellos influye en los planos físico, emocional y mental de la persona. De ahí la importancia de mantenerlos en un perfecto estado de equilibrio.

Mantener los chakras equilibrados proporciona una sensación de bienestar general que hace que sintamos armonía y sintonía con todo lo que nos rodea: el entorno, lo que hacemos, con quien estamos. Por el contrario, cuando alguno de ellos, o varios, se encuentran bloqueados por la razón que sea, el resto se desequilibra y podemos perder nuestro propio equilibrio interior. Cuidar el estado de nuestros chakras y mantenerlos equilibrados, es fundamental para gozar de una vida saludable.

Este concepto, de amplia aceptación pese al escepticismo, nace de la tradición hindú y se encuentra en los textos de los Vedas, redactados siete siglos antes de la era cristiana.

Los siete chakras principales y su significado

Cada uno de estos siete chakras, se identifica con una zona de confluencia de las energías que se encuentran ubicadas a lo largo del canal central o Sushummna nadi, es decir, la columna vertebral. Cada tradición asocia un número concreto de chakras que puede variar de cuatro a once, aunque en occidente, los principales son siete, al igual que en culturas como la tibetana o la maya.

En el mismo rango, cada uno de los chakras, posee una frecuencia única que se percibe como cada uno de los colores del arco iris, en su representación. Para adentrarnos un poco más en el tema, vamos a detallar cada uno de estos siete chakras y el tipo de energía que emanan.

El primero de los chakras de los que vamos a hablar es el chakra de raíz: Muladhara. Este chakra, se percibe como nuestro centro de energía y supervivencia. Se sitúa en la base de la columna vertebral y es considerado como nuestra raíz, el punto que nos mantiene arraigados tanto a nivel físico como emocional. Según la tradición, es el lugar donde reside la energía kundalini, las más poderosa del cuerpo. Proporciona el impulso y la fuerza vital del ser humano.

La energía que nos proporciona este chakra, nos hace sentir satisfechos a nivel vital y material, a la vez que nos proporciona la seguridad y estabilidad necesaria para afrontar la vida. A nivel físico, se relaciona con el intestino, las piernas, los pies y la base de la columna vertebral, como ya hemos comentado. Cuando este chakra se encuentra bloqueado, podemos sentir desarraigo, culpa y miedo a enfrentarnos a la vida cotidiana. La distracción y la dificultad para concentrarnos pueden proceder, a su vez de ese bloqueo.

Cada chakra, se asocia a un mantra, a un elemento y a un color. En este caso, el mantra es LAM, el elemento, la tierra y el color, rojo.

El segundo de los chakras principales, es el chakra sacral, Svadhisthana, ubicado en el abdomen, justo por debajo del ombligo. Es el responsable de la sensualidad y las emociones. Se relaciona directamente con la sexualidad, cuando este chakra se encuentra en equilibrio, se goza de una sexualidad plena y carente de culpa. Si por el contrario, esta bloqueado, puede dar lugar a la aparición de sentimientos de desprecio o represión o reflejarse su desajuste en excesos y adiciones.

La vibración de este chakra se percibe en color naranja y su elemento, el agua, con el que crea una conexión que permite que nos abramos y fluya la vida. Físicamente, está asociado a las caderas, los genitales, el sistema reproductor, los riñones y la vejiga. Este chakra, concibe una apertura a las nuevas experiencias que la vida nos ofrece. Ayuda en la aceptación de los cambios y las experiencias sensoriales que se puedan producir.

Su mantra, es VAM.

El tercero de los chakras, es el del plexo solar, Manipura. Este chakra, se encuentra unos centímetros por encima del ombligo. Representa el poder personal de cada uno. Tanto la capacidad de acción como la asertividad que poseemos como individuos frente al mundo, se representa en este chakra, asociado directamente a la autoconfianza. La importancia de que se encuentre en armonía y equilibrio es vital a la hora de tomar decisiones. Enfrentarnos a los riesgos y establecer limites y necesidades personales, son otros aspectos que se ven potenciados por este chakra cuando se encuentra equilibrado. A su vez, proporciona voluntad de éxito y ayuda a establecer las bases de la vida que queremos vivir.

A nivel físico, se relaciona con el aparato digestivo y la transformación. Su elemento es el fuego y su color, amarillo. En los momentos en los que este chakra se encuentra bloqueado, pueden aparecer enfermedades relacionadas directamente con el aparato digestivo: úlceras, acidez, dolor de estómago, etc. e incluso, fatiga crónica. Emocionalmente hablando, su bloqueo puede hacer que nos sintamos inferiores, inseguros e insatisfechos o por el contrario, generar un exceso de ego y problemas de estrés. Su mantra es RAM.

En la cuarta posición, tenemos el chakra Anahata, asociado al corazón. Como es evidente, se asocia a los sentimientos de amor hacia los demás y el estar abierto a la vida. No en vano, su ubicación se encuentra en el centro del pecho. Cuando el chakra del corazón se encuentra cerrado, pueden aparecer enfermedades cardíacas. En el terreno emocional, relacionarnos con los demás de forma sana y libre poder resultar difícil y no permitirnos abrirnos a los demás.

Este chakra, funciona como un punto de conexión y equilibrio entre el cuerpo y la mente, el mundo físico y el espiritual. Su elemento es el aire, por lo que se conecta con el sistema respiratorio y su color, el verde. El chakra del corazón nos revitaliza con la fuerzas que proporciona el amor: compasión, armonía, amistad, amor de pareja, de familia y por uno mismo. Su mantra, YAM.

En la garganta, encontramos el quinto chakra, Vishuddha. Asociado a la comunicación, la trascendencia y la purificación. Este es el chakra encargado de ayudarnos a ocupar nuestro lugar en la sociedad cumpliendo los objetivos y metas que nos propongamos.

Se asocia al color azul y su elemento, es el éter. Al estar situado en la garganta, se relaciona con el cuello, la mandíbula y los dientes. Representa la creatividad y la comunicación. Al trabajar en él, se activa la energía necesaria para acciones como la escritura, el habla, cantar o la mera escucha. Si se bloquea, pueden surgir problemas relacionados con la garganta y la voz o sufrir dificultad para comunicarnos de forma eficaz o sentir temor a expresarnos. Su mantra, HAM.

Aunque se conozca como el tercer ojo, el chakra número seis, es Ajana, ubicado en la frente, justo en el entrecejo, nos conecta con el pensamiento y la intuición. La energía que genera, permite visualizar, ver sin mirar y ser capaces de comprender. Su color, el azul índigo y su elemento, la luz. De ahí que se encuentre íntimamente ligado a la glándula pineal y al contacto con otras conciencias.

Las cualidades de este chakra ayudan a mejorar la concentración, la memoria y la intuición. Permite desarrollar a su vez, la imaginación y la creatividad artística. Su mantra, OM.

En séptimo y último lugar, encontramos el chakra de la corona, Sahasrara. Se encuentra en la coronilla y se relaciona directamente con la espiritualidad. Se trata del chakra de la conciencia pura. Su color es el violeta, aunque su energía es blanca, la que se entiende como la vibración más alta por componerse de todos los colores. Su elemento es la luz interior.

Su bloqueo, se percibe como una expansión del ego y la necesidad de dominar. A su vez, nos invita a ser más rígidos en nuestras creencias, dificultando el crecimiento espiritual y personal. Su mantra, AUM.

Estos son, los siete chakras principales. Entenderlos y mantenerlos en equilibrio es fundamental para procurar nuestro bienestar. Disciplinas como el yoga pueden ayudar a conocer mejor como funcionan los chakras y averiguar si están bloqueados o no. Podemos ser escépticos y renegar o simplemente, probar a equilibrar estos puntos energéticos. En el peor de los casos, no pasará nada, ni bueno, ni malo.

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