La dificultad a la que se enfrentan las personas con movilidad reducida en el día a día

Ninguno de nosotros somos realmente conscientes del martirio que padecen, en su día a día, las personas con movilidad reducida. Y es que nosotros estamos tan acostumbrados a realizar las cosas que hacemos que, la mayoría de nosotros, actúa sin pensar en las acciones más básicas del día.

Cuando entras en un edificio, lo haces sin pensar. Cuando subes las escaleras, lo haces sin pensar. Cuando cruzas la calle, evidentemente, miras antes de cruzar… pero también lo haces sin pensar.

Esto, en cambio, no es lo que sucede con estas personas.

 

Personas con movilidad reducida VS minusvalía: aprendamos las sutiles diferencias

Antes de entrar en materia, es bueno saber qué distingue a una persona con movilidad reducida, exactamente, con una persona minusválida. Porque no son lo mismo.

  • La persona minusválida es aquella que posee una discapacidad (ya sea física o mental), ya sea por lesión congénita o adquirida. Es decir, las personas minusválidas son aquellas que, ya sea por nacimiento o por accidente, están limitadas física o mentalmente a realizar tareas cotidianas normales, actividades que cualquier persona en plenas facultades puede realizar.
  • Las personas con movilidad reducida (PMR) son aquellas personas que padecen limitaciones temporales o permanentes en el movimiento por las cuales, por desgracia, suelen necesitar de ayudas de otras personas externas para realizar cierto tipo de tareas. A diferencia de las personas minusválidas, estas personas necesitan ayuda de terceras personas en su día a día.
    • Hay que destacar entre personas con discapacidad.
    • Ancianos

Toda persona que no pueda moverte sin ayuda, es una persona con movilidad reducida. En consecuencia, se puede ser una persona con movilidad reducida y no necesariamente ser minusválido.

 

Vayamos por partes: ¿qué sabes sobre el baremo de las PMR?

Este baremo refleja el porcentaje de movilidad que posee esa persona y, según su incapacidad de moverse sea mayor o menor, mayor o menor será, de igual modo, el porcentaje de su baremo. Estos se verán reflejados en el certificado de discapacidad.

Esta valoración puede ser, además, positiva o negativa. Si es positiva, el número irá entre paréntesis, así como una indicación de qué tipo de dificultades posee.

Es importante saber que este baremo no es estático: al igual que una persona con movilidad reducida puede experimentar mejorías o, por desgracias, empeoramientos de su salud, este baremo subirá o descenderá en función de esto.

Para que se considere movilidad reducida, es necesario poseer un porcentaje mayor al 33%, pero has de saber que este número se valora del 0 al 100%. Si superas el 33%, al ser PMR, ya puedes acceder a subvenciones y ayudas. Aunque has de tener al menos 7 puntos para solicitar la tarjeta PMR (para estacionar).

 

Las personas con movilidad reducida traducidas en números

Si miras a tu alrededor, no resulta tan común ver a una persona con movilidad reducida cada pocos metros, ¿me equivoco? Sin embargo y por desgracia, abundan más de lo que te imaginas.

Y ahora paso a demostrártelo.

Cito textualmente: “En España hay 2,5 millones de personas con movilidad reducida y el 74% de ellas, 1,8 millones, precisan de ayuda para poder salir de sus casas, y mayoritariamente (el 73%) la obtienen de amigos y familiares. El 4%, alrededor de 100.000, no tienen esa ayuda y nunca salen de casa”.

En consecuencia, 100.000 personas no salen de casa porque no disponen de ayuda. ¿Y no debería ser algo básico que cualquier persona, con movilidad reducida o no, pudiese hacer lo mínimo que cualquier persona puede hacer día a día sin ayuda?

 

Pongámonos un momento en su lugar

La empatía existe por algo, y, desde que el ser humano es capaz de ponerse en el lugar de otra persona (es decir, desde que podemos llegar a imaginarnos lo que sentiríamos si nos pasase a nosotros lo mismo que a otra persona), ser empático debería ser esencial para todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Porque nos ayuda a ser buenas personas y a ayudarnos los unos a los otros.

Entonces, ¿te imaginas lo que significaría para ti ser, durante un mínimo de una semana, una persona con movilidad reducida y no poder realizar por ti mismo tareas básicas y tan simples como bajar a comprar el plan? No poder subir a tu piso si no tienes ascensor, no poder bañarte solo, ¡no poder ni tan siquiera cruzar la calle si no hay algo tan básico como una rampa!

Ahora, suponte que esto le pasase a tu hijo, y que este se viera totalmente impedido a hacer lo que a ti no te supone ningún esfuerzo. ¿No suena terrible?

Estas personas viven un día a día tan terrible que, si no poseen ayuda, se ven obligados a no poder realizar casi ninguna de estas actividades, porque, por sí solos, literalmente no pueden hacerlo. Su inmovilidad les impide poder hacerlo.

 

Existen soluciones para estas personas, solo hay que invertir

Desde Total Access – Soluciones de accesibilidad, nos comentan que es posible facilitar la vida de una persona con movilidad reducida, que es posible hacerla más cómoda para ella. Solo tenemos que hacer un ligero esfuerzo por el bienestar de esa persona.

¡Piénsalo! ¿Cómo te has sentido al imaginarte a ti mismo en esa situación? Pues esa es la circunstancia a la que tienen que enfrentarse estas personas todos los días. ¿No crees que esos ancianos o esos pobres se deben sentir muy solos e impedidos en su día a día? Porque yo me sentiría así…

A continuación, vamos a ofreceros algunas posibilidades para poder hacerles la vida más fácil a estas personas. Quizás no has pensado en alguna de ellas todavía… pero existen más opciones de las que crees.

  • Para empezar, existen ciertas ayudas y subvenciones a las que cualquier puede acceder para ayudar a estas personas. Desde “ayudas a la contratación de personas cuidadores” (es decir, ayudar a contratar personas que se encarguen de las PMR), hasta “prestaciones sociales para personas con discapacidad” (o lo que es lo mismo, ayudas económicas para que estas personas puedan contratar por sí mismas a quien ellas quieran. Pero no solo se ayuda de esta forma: las subvenciones van mucho más allá, porque el Gobierno está muy concienciado con los problemas a las que estas personas se enfrentan a diario.
  • Adaptación de vehículos a motor, adquisición, renovación y reparación de prótesis y órtesis, ayudas técnicas, gastos de desplazamiento, Implantes quirúrgicos, prótesis externas, sillas de ruedas, ortoprótesis especiales, subsidio de movilidad y compensación por gastos de transporte para personas con discapacidad
  • También podemos acudir a los servicios sociales y presentarles nuestro caso. A muchos de nosotros se nos olvida que estas personas están ahí para ayudarnos y, precisamente, esta es una de sus competencias. Ir a estos profesionales puede hacer que estos nos pongan un cuidador e, incluso, que interfieran por nosotros en nuestro edificio para que reciba las adaptaciones que necesita.
  • Porque, además, adaptar el edificio y su hogar específicamente para ellos va a resultarles de gran, gran No se trata solo de poner los abre puertas a su alcance, o de cambiar los cubiertos normales por cubiertos extensibles y adaptados a ellos. Nos referimos a cosas tan importantes como a elevadores o a sillas adaptadas para el baño. Aquí puedes apreciar, perfectamente, de la triste realidad de la que os estamos hablando en este artículo. Estas personas no van a poder incorporarse para bañarse ellas solas (recuerda que tienen movilidad reducida), por lo que va a tener que hacerlo una persona que esté ahí de ayuda para ella (ya sea un amigo, un familiar o un trabajador). Y, por supuesto, facilitarle a esta persona este trabajo va a ser muy importante para evitar ciertas lesiones que puedan surgir (ya sea porque la PMR se caiga o porque el enfermero, al incorporar a esta persona, se dañe la espalda). Hoy día existen mil soluciones a estos temas. Porque hace mucho que las empresas trabajan para integrar a estas personas entre nosotros y para, por supuesto, darles una vida más digna. Por eso, ahora existen sillas elevadoras, elevadores salvaescaleras y silla salvaescaleras, entre otros, que facilitarán, en gran medida, a que esta persona pueda subir escaleras y bañarse sin dificultad.
  • Por supuesto, adaptar la calle para estas personas es muy importante. Yo misma tengo una amiga PMR que sufre, día a día, el pormenor que es salir en moto eléctrica e ir de un lado a otro. Por las aceras no están adecuadas para estas personas, porque NO todas las aceras tienen rampas… y esto limite, en gran medida, la posibilidad de que estas personas puedan dar un paseo o puedan ser remolcadas por sus enfermeros. Para ello, el Gobierno tendría que ser consciente de que las personas con movilidad reducida existen y que, como has podido comprobar, son muchísimas más de a los que a todos nos gustarían. Y, al igual que nosotros podemos bajar e ir a pasear por cualquier parque, ellos tendrían que tener la opción de poder ir a la calle, tomar el sol o ir con sus cuidadores a comprar el pan. En consecuencia, hago notar la importancia de habilitar la ciudad para que estas personas tengan, cada vez, menos impedimentos. Y para que, así, todos puedan salir cada vez que lo necesiten.

 

La solución más sencilla es recordar que son personas… y que hoy son ellos los que necesitan ayuda, pero mañana puedes serlo tú.

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