El objetivo de este blog es darte respuestas a todas las preguntas. Y hoy estamos aquí para resolverte cómo puedes encontrar el césped perfecto. Llega el verano, abrimos la piscina y queremos que luzca el mejor color. Pero claro, esto es un trabajo de fondo. No nos vale como los malos estudiantes empollar el último mes, aquí hay que dar el callo durante todo el año.
Os cuento mi historia en primera persona que seguro que os vale como ejemplo. Durante años, yo diría que muchos años, mi jardín fue un laboratorio improvisado donde experimenté con diferentes tipos de césped natural en busca del “césped perfecto”. La intención era buscarlo para estar de maravilla en mi piscina.
Al principio, en mi cabeza todo era idílico. Quería caminar descalzo sobre un pasto verde, fresco y natural después de un chapuzón, como en esas revistas de decoración de exteriores o como hacen los famosos cuando salen en la televisión. Pero claro, seguro que te ha pasado que las cosas que pasan por tu cabeza luego a la hora de ponerlas en marcha no tienen nada que ver.
Sin embargo, lo que comenzó como un sueño terminó siendo una serie de frustraciones y, finalmente, una decisión inesperada: instalar césped artificial. Sí, así de claro. Adiós a mis sueños naturales, pero como dicen los jóvenes ahora: “no me renta”.
Todo empezó con la variedad más común, el césped Bermuda. Es resistente, de rápido crecimiento y de un verde intenso. Pero pronto me di cuenta de que era demasiado invasivo. Se metía por todas partes, incluso dentro de la piscina, y requería podas constantes. Además, las zonas de más sombra, justamente alrededor de la piscina, donde yo tengo árboles, se volvían calvas y marrones.
Decidí probar luego con césped festuca, que en este caso me lo vendieron cómo que es más tolerante a la sombra, el que suelen poner en los campos de fútbol. La textura era más suave y se veía bien durante unos meses, pero cuando llegaron los calores fuertes del verano, el riego no era suficiente. Se secaba con facilidad y necesitaba fertilizantes para mantener su color. Un verano de esos calurosos, y está claro que te lo achicharra.
Probé también, como veis soy una persona que no se da por vencida, con grama bahiana. En este caso dicen que aguanta mejor el sol y el tránsito. Pero otra vez el ciclo se repitió lo mismo. Zonas húmedas, barro alrededor de la piscina, bichos y las malditas avispas, y todo el día la lucha contra las malezas. En resumen, el pasto natural, por más que lo cuidara, no me devolvía la imagen idílica que tenía en mente.
Otro camino
Y ahí fue cuando me di cuenta de que había que tirar por otros caminos. Pensé que el césped artificial había evolucionado muchísimo. No era ese plástico verde chillón de antes. Hoy en día hay modelos con fibras de distintas alturas y colores, diseñados para parecerse al césped natural en textura y apariencia.
Así me lo confirmaron desde Verde Ibérica, una empresa de instalación. “Ahora mismo es antideslizante, de secado rápido y con protección UV, garantizando una superficie duradera y fresca incluso en los días más calurosos”, aseguran.
Lo que me dijeron, y eso me convención, es que era el momento de olvidarme del mantenimiento y transformar la zona de piscina con una instalación profesional y personalizada. Una gozada.
Además, el drenaje era sorprendente: no se formaban charcos, y el agua se filtraba sin problemas, lo cual era perfecto para el entorno de la piscina.
Y no, en verano, no se calienta tanto como temía. Algunos modelos incluso tienen tratamiento anti UV y fibras que no retienen tanto calor, lo que lo hace bastante cómodo. Y en cuanto a la estética, más de una persona me ha preguntado si es natural.
Es cierto que esto no es para todos. Yo estoy seguro que ahora mismo esos amantes de la jardinería y esas personas que se lo pasan pipa cortando el césped estarán diciendo, “pues yo no lo quiero”. Vale os respeto, pero no entiendo. Ahora bien, si lo que quieres es un césped con practicidad, con limpieza y que sea un espacio siempre listo para usar, no hay comparación.
Lo que tengo claro es que a veces, lo más natural no es necesariamente lo mejor. Y para mí, alrededor de la piscina, el césped artificial fue la decisión más acertada. Y por fin me puedo sentar a disfrutar de mi piscina durante los veranos.



